Una reserva directa es una reserva que llega sin pasar por una OTA: a través de la web propia del establecimiento, por teléfono, por correo electrónico o por recomendación. No conlleva el pago de una comisión a un intermediario, lo que hace que el ingreso neto sea más alto a igualdad de precio pagado por el huésped, en comparación con la misma reserva llegada desde un canal OTA.
En la práctica: invertir en una web con motor de reservas que funcione bien y en una ficha de Google Business cuidada son las palancas más eficaces para aumentar la cuota de reservas directas, junto con la fidelización de los huéspedes que ya se han alojado antes.
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